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Proceso de traducción según ISO 17100

El proceso de traducción es el núcleo de la norma ISO 17100. Es la fase en la que el contenido pasa de la lengua de origen a la lengua de destino, pero no se limita a la traducción inicial. La norma exige un flujo con varias etapas: traducción, autocomprobación, revisión independiente, posibles controles adicionales y verificación final antes de la entrega.

Proceso de traducción con fases de traducción, revisión y entrega

Este punto es importante porque muchas veces se habla de traducción como si fuera una sola tarea. En un servicio conforme a ISO 17100, la traducción forma parte de un proceso más amplio, documentado y controlado.

La diferencia principal está en que el texto no depende solo del criterio del traductor. También interviene un revisor cualificado y, cuando el proyecto lo requiere, otros perfiles especializados.

Qué significa traducir según ISO 17100

Traducir no consiste en sustituir palabras de un idioma por palabras de otro.

Según el enfoque de la norma, el traductor debe reproducir el contenido de la lengua de origen en la lengua de destino de acuerdo con la finalidad del proyecto, las especificaciones del cliente, el dominio del texto y las convenciones lingüísticas del idioma de destino.

Esto implica controlar sentido, terminología, estilo, registro, formato, coherencia interna, convenciones locales, finalidad del documento y público destinatario.

Una traducción jurídica, médica, técnica o web no se resuelve con el mismo criterio. Cada tipo de texto exige decisiones distintas.

Traducción inicial

La primera fase es la traducción propiamente dicha.

El traductor profesional trabaja con el contenido original y produce el contenido en la lengua de destino. Para hacerlo correctamente debe tener competencia traductora, conocimiento de las lenguas de trabajo, capacidad documental, competencia técnica y dominio del área especializada.

En esta fase se aplican instrucciones del cliente, glosarios, memorias de traducción, guías de estilo y materiales de referencia cuando existen.

En proyectos técnicos o regulados, la terminología tiene un peso especial. Un término mal elegido puede alterar el sentido de una cláusula, una instrucción médica, una ficha técnica o una advertencia de seguridad.

Autocomprobación del traductor

Después de traducir, el traductor debe revisar su propio trabajo.

La autocomprobación es el examen que realiza el propio traductor sobre el texto de destino. Su objetivo es detectar problemas de sentido, omisiones, errores gramaticales, fallos ortográficos, incoherencias terminológicas o desviaciones respecto a las instrucciones del proyecto.

Esta fase es necesaria, pero no suficiente.

La autocomprobación no sustituye a la revisión independiente. El traductor puede detectar muchos problemas, pero la norma exige una segunda mirada profesional.

Revisión independiente

La revisión independiente es uno de los elementos más importantes de ISO 17100.

Debe realizarla una persona distinta del traductor. El revisor compara el texto traducido con el texto original para comprobar si la traducción es adecuada a la finalidad prevista.

No es una lectura superficial. Es un cotejo bilingüe.

El revisor comprueba precisión del sentido, ausencia de omisiones, uso correcto de la terminología, adecuación al público destinatario, coherencia con el dominio especializado, cumplimiento de instrucciones, estilo, registro, formato y convenciones locales.

En una traducción jurídica, por ejemplo, el revisor debe entender el contenido legal y detectar si una fórmula puede inducir a error. En una traducción médica o farmacéutica, debe comprobar que la terminología clínica, regulatoria o técnica no altera el contenido original.

Qué diferencia hay entre revisión y corrección de concepto

La norma distingue entre revisión y corrección de concepto.

La revisión compara el original y la traducción. Es bilingüe.

La corrección de concepto examina el texto de destino de forma monolingüe para valorar si es adecuado al dominio, al tipo de documento y a la finalidad prevista.

Un corrector de concepto puede ser un especialista en el área del texto. Por ejemplo, un médico, un ingeniero, un jurista o un experto técnico que valida la adecuación conceptual del contenido traducido.

No todos los proyectos incluyen corrección de concepto. Debe acordarse cuando el encargo lo requiere.

Corrección de pruebas

La corrección de pruebas es otro control posible dentro del proceso.

Comparación entre documento original y traducción revisada en pantalla

Se aplica normalmente cuando el texto ya está maquetado o preparado para impresión, publicación o entrega final en un formato concreto.

Puede ser necesaria en catálogos, manuales, presentaciones, folletos, documentos InDesign, publicaciones técnicas, páginas web, material de marketing o instrucciones de uso.

Su objetivo no es volver a traducir. Consiste en detectar problemas finales de formato, cortes de línea, errores tipográficos, textos ocultos, inconsistencias visibles o fallos introducidos durante la maquetación.

En una traducción de sitios web, este control puede incluir menús, botones, formularios, metadatos, llamadas a la acción y visualización en pantalla.

Verificación final y entrega

Antes de entregar la traducción, debe realizarse una verificación final.

Esta tarea corresponde a la gestión de proyectos de traducción. El gestor comprueba que el proyecto cumple las especificaciones acordadas: archivos, idiomas, formato, plazo, instrucciones, revisiones y elementos de entrega.

La verificación final no debe confundirse con la revisión lingüística. Su función es confirmar que el servicio está completo y que se puede entregar al cliente.

Si se detecta algún defecto, debe corregirse antes del envío.

Qué ocurre si el revisor detecta errores

Cuando el revisor detecta errores, puede corregirlos directamente o recomendar correcciones al traductor, según el procedimiento acordado.

Si los errores afectan a la calidad del texto, el proceso puede repetirse hasta que el contenido cumpla los requisitos previstos.

Este punto es importante porque la revisión no debe ser una formalidad. Tiene que producir efectos reales sobre la traducción cuando se detectan problemas.

Traducción, revisión y precio

Una traducción conforme a ISO 17100 exige más trabajo que una traducción sin revisión independiente.

Por eso conviene analizar bien las tarifas de traducción. Dos presupuestos pueden parecer similares, pero no incluir el mismo proceso.

Una traducción con traductor cualificado, revisor independiente, gestión terminológica, control técnico y verificación final no equivale a una traducción rápida sin segunda revisión.

En sectores sensibles, elegir solo por precio aumenta el riesgo.

Proceso de traducción y tecnologías

Las tecnologías de la traducción pueden apoyar el proceso. Las memorias de traducción, herramientas TAO, bases terminológicas y controles automáticos ayudan a mantener coherencia y detectar problemas formales.

Pero la norma se basa en intervención humana cualificada.

Las herramientas no sustituyen al traductor ni al revisor. Ayudan a controlar proyectos complejos, documentos repetitivos, textos multilingües y terminología especializada.

Cuando el encargo consiste en posedición de traducción automática, conviene tratarlo dentro del marco específico de ISO 18587, no como un servicio estándar ISO 17100.

Por qué este proceso mejora la calidad

La calidad mejora porque cada fase tiene una función concreta.

El traductor produce el texto. El traductor comprueba su propio trabajo. El revisor compara la traducción con el original. El corrector de concepto puede validar la adecuación especializada. El corrector de pruebas puede revisar el texto maquetado. El gestor verifica que el proyecto cumple lo acordado.

Este flujo reduce errores, mejora la trazabilidad y permite responder mejor ante dudas o comentarios posteriores del cliente.

LinguaVox y el proceso de traducción

LinguaVox trabaja con procesos de traducción profesional que incluyen selección de traductores cualificados, revisión independiente, gestión terminológica, control técnico y verificación final.

Este enfoque es especialmente útil en documentación técnica, jurídica, médica, farmacéutica, corporativa y multilingüe.

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Preguntas frecuentes sobre el proceso de traducción en ISO 17100

¿Qué fases incluye el proceso de traducción según ISO 17100?

Incluye traducción, autocomprobación por parte del traductor, revisión independiente, posibles controles adicionales como corrección de concepto o corrección de pruebas, verificación final y entrega.

¿Qué es la autocomprobación?

Es la revisión que realiza el propio traductor sobre su traducción. Sirve para detectar omisiones, errores de sentido, problemas gramaticales, fallos de formato o incumplimientos de las instrucciones del proyecto.

¿La revisión debe hacerla otra persona?

Sí. En una traducción conforme a ISO 17100, la revisión debe realizarla una persona distinta del traductor y con competencias adecuadas en la combinación lingüística y el dominio del texto.

¿Qué es la corrección de concepto?

Es una revisión monolingüe del texto traducido para valorar si es adecuado al área especializada y a la finalidad prevista. Puede realizarla un especialista del sector cuando el proyecto lo requiere.

¿Qué es la corrección de pruebas?

Es el control final del texto revisado antes de su impresión, publicación o entrega en formato maquetado. Sirve para detectar erratas, fallos de formato, cortes incorrectos o errores introducidos durante la maquetación.

¿Una traducción conforme a ISO 17100 es siempre más cara?

No siempre, pero suele implicar más control que una traducción sin revisión independiente. El precio depende del idioma, volumen, dificultad, formato, plazo y servicios adicionales incluidos.

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